La contienda presidencial en Colombia suma un nuevo capítulo de tensión dentro del bloque de derecha tras la consolidación de la fórmula entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, que ha sido objeto de una intensa ofensiva narrativa desde sectores digitales cercanos a la campaña de Abelardo de la Espriella.
Desde que se oficializó la fórmula, activistas y creadores de contenido afines a ese sector han difundido mensajes en los que cuestionan la identidad ideológica de Valencia y la coherencia política de Oviedo. En estos espacios se ha intentado posicionar la idea de que la dupla no representa los valores tradicionales de la derecha colombiana que podría enfrentar con éxito a Iván Cepeda Castro en una eventual segunda vuelta.
Las publicaciones han recurrido a calificativos y narrativas que buscan ubicar a Valencia dentro de un espectro progresista, mientras que sobre Oviedo se han centrado críticas relacionadas con su vida personal y sus posturas en temas sociales. Este enfoque se enmarca en una estrategia de confrontación cultural que ha ganado terreno en distintos países de América Latina, impulsada por discursos de conservadurismo fuerte y defensa de valores tradicionales.
En este contexto, se han viralizado contenidos que comparan posturas pasadas de Valencia sobre temas como la adopción por parejas del mismo sexo con declaraciones recientes, lo que ha sido utilizado por sus críticos para señalar presuntas inconsistencias. Parte de este contenido fue impulsado por plataformas digitales de orientación religiosa y conservadora, cuyos mensajes han sido replicados por diversos influenciadores políticos.
El debate también ha involucrado a activistas y líderes de opinión que promueven una agenda de derecha libertaria, quienes han amplificado estos contenidos en redes sociales y espacios digitales con audiencias masivas. A través de transmisiones diarias y publicaciones virales, han cuestionado tanto la coherencia ideológica de la fórmula como su cercanía con sectores que identifican como progresistas.
Aunque De la Espriella ha manifestado públicamente que no promoverá ataques personales contra Valencia, sus intervenciones han mantenido vigente la discusión al insistir en diferenciar su propuesta política. En declaraciones recientes, ha señalado que la elección de su fórmula vicepresidencial responde a criterios programáticos y no a factores identitarios, en un mensaje interpretado como respuesta indirecta al debate generado.
El episodio refleja una disputa interna en la derecha colombiana en la que temas como religión, familia, diversidad y justicia transicional se han convertido en ejes centrales del debate. Estas discusiones, enmarcadas en lo que algunos sectores denominan una “batalla cultural”, han sido utilizadas para movilizar bases electorales específicas, especialmente aquellas vinculadas a sectores religiosos y conservadores.
Analistas políticos advierten que la intensificación de estos ataques podría generar fracturas dentro del bloque opositor al Gobierno del presidente Gustavo Petro. En ese sentido, señalan que una confrontación prolongada entre candidaturas afines ideológicamente podría afectar la posibilidad de consolidar una alianza en una eventual segunda vuelta.
Mientras tanto, la campaña de Valencia ha optado por no responder directamente a las críticas, enfocándose en posicionar la fórmula con Oviedo como una propuesta de amplitud política. Sin embargo, el impacto de las narrativas digitales y la polarización interna continúan marcando el desarrollo de la campaña, en un escenario donde la disputa por el liderazgo de la derecha se intensifica de cara a las elecciones de 2026.














