La madre de Kevin Arley Acosta Pico, el niño de siete años que falleció recientemente en Bogotá mientras esperaba el medicamento necesario para tratar su hemofilia A severa, emitió una respuesta contundente al presidente Gustavo Petro, rechazando las declaraciones oficiales del Gobierno sobre las causas del fallecimiento de su hijo.
Kevin había sufrido un accidente menor cuando montaba bicicleta días antes de su muerte, pero su madre, Yudy Katherine Pico, ha insistido en que la causa fundamental de su deceso fue la falta de suministro del medicamento Emicizumab, esencial para controlar los efectos de su enfermedad. Pico afirmó que el menor no recibió periodos completos de tratamiento desde diciembre de 2025 debido a fallas en la continuidad del sistema de salud y la entrega de medicamentos por parte de la Nueva EPS y sus proveedores.
Durante un Consejo de Ministros, el presidente Petro y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, habían sugerido que la muerte de Kevin estuvo vinculada a un accidente y a la falta de restricciones en ciertas actividades por parte de la familia, comentarios que generaron rechazo y acusaciones de culpabilización hacia los padres.
Pico, en entrevistas con medios nacionales, ha señalado que desde principios de enero su hijo quedó sin el suministro regular del medicamento que debía administrarse cada 28 días, ya que la IPS encargada del tratamiento dejó de proveerlo tras vencer el contrato con la Nueva EPS y no se garantizó la prestación con otro proveedor. “En estos momentos hay otros hemofílicos que tienen derrames y sangrados. Kevin tenía una vida normal”, afirmó la madre, quien sostuvo que la interrupción de la medicación fue lo que debilitó la salud de su hijo en días previos a su hospitalización.
La madre también ha señalado que la tragedia comenzó semanas antes de la caída en bicicleta, cuando Kevin dejó de recibir las dosis y careció de citas médicas oportunas. En sus declaraciones rechazó igualmente la versión oficial de que la familia fue responsable por permitirle subir a la bicicleta, argumentando que la falta de medicamentos fue lo que realmente comprometió la seguridad médica del menor.
La muerte de Kevin ha reavivado el debate público sobre las deficiencias en el suministro de medicamentos de alto costo para pacientes con enfermedades raras en Colombia, así como sobre la gestión de las Entidades Promotoras de Salud y las responsabilidades de las autoridades sanitarias para garantizar el acceso oportuno a tratamientos esenciales. Organizaciones de pacientes han señalado que la falta de entrega de medicamentos acentúa riesgos para la vida de miles de personas con coagulopatías en el país.
El caso ha motivado además cuestionamientos a las prácticas de comunicación del Gobierno, incluyendo la divulgación de detalles clínicos del menor, lo que llevó a defensores de los derechos de los pacientes a señalar violaciones a la reserva de la historia clínica.

















