Por: Federico Senior
Dijo Churchill “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han intentado».
Cuánta razón encierra esa paradójica frase, al parecer estaremos condenados a permanecer sometidos al imperio de la misma, arriesgando la libertad, en aras de defenderla, es ella algo así como un monstruo que practica el “autocanibalismo”, cuando sus premisas fundamentales de libertad e igualdad son las mismas que están sin piedad devorándosela.
La igualdad solo es posible en las matemáticas simples, en donde una ecuación dice que cuatro es igual a dos mas dos, hasta ahí, puesto que llevar esa equivalencia a los seres vivos, es imposible, ateniéndonos solo a la raza humana para poder poner ejemplos, natura nos muestra hasta el cansancio, que no hay uno solo de sus miembros igual a otro, así, que implantar la simetría solo es posible, por imposición.
Ahora bien, tal imposibilidad no es óbice para armonizar las relaciones entre diferentes, de eso en últimas, se trata la civilización, es decir, los derechos de las personas son al igual que los deberes, no negociables.
La perversidad de la que tratamos radica, en que la misma democracia, en su intención de infinitas bondad y complacencia, permite que la dirección de la sociedad se decida mediante la voluntad de las mayorías, cuando de sobra sabemos que los individuos componentes de ella no son todos capaces de entender qué verdaderamente es beneficioso para el bienestar de la sociedad y por tanto, de cada uno de sus miembros.
Ejemplos podríamos poner miles, solo uno, nadie dudaría en negarle a un enfermero la posibilidad de que éste le realice una operación de corazón abierto, en reemplazo de un cirujano, ambos son seres humanos, los dos estudiaron en la misma universidad, los dos tienen títulos válidos, con absoluta igualdad de derechos y de deberes, tales premisas no son “per se” leyes que autoricen al enfermero, a operar al paciente, entonces, negarle de rotunda manera ejercer en aras de la igualdad el ejercicio de una labor, para la que no esta capacitado, no es violatoria en absoluto de ninguno de sus derechos.
Bien, de igual manera, la elección de los dirigentes de una nación no debería poder hacerse consultando y, con idéntica capacidad de decisión a todos por igual, exigiendo tan solo ser mayor de edad, tal encargo debería estar en manos de los que de verdad saben como manejar un país, su sociedad, su economía, su libertad, su prosperidad y sin duda alguna sus derechos.
Siendo pragmáticos, así debería ser, me pregunto, que tan complejo sería que para poder elegir, el ciudadano tuviera que validar tal capacidad, debería existir entonces, un sistema que lo evaluara, y le expidiera si resultare apto, su cedula de elector competente, ¿utopía?, por supuesto, y en verdad que lo lamento, entretanto, ¿Qué podemos hacer?, las acciones a tomar, para evitar que la ignorancia imponga su voluntad, deben ser tendientes a eliminar en lo posible, esa ignorancia, y claro, esto no se logra de un día para otro, toma al menos, un par de generaciones, entre tanto, estaremos desamparados ante los oportunistas, que usando las raídas diatribas de la narrativa populista, cimentada en el odio de clases, logrando calar tan hondo en la masa, que aún viendo los nefastos resultados de las políticas igualitaristas en países vecinos, se empecinan en seguir eligiendo a los mesías del cambio.
Conocen bien lo del “hombre masa” de Ortega y Gasset estos oportunistas, llámense políticos, líderes indígenas, estudiantiles, guerrilleros o sindicalistas, son encantadores de serpientes, que conocen a la perfección las notas de la flauta, con las que “embaucan” a sus huestes, de ahí, como sucede hoy, surge el por qué eligieron a un Señor, que los tiene convencidos, de ser el mejor político, presidente, líder mundial y galáctico, matemático, médico, abogado, economista (de esto al parecer si tiene título), contador, experto en aviación, construcción de trenes elevados, energías renovables, mecánica y física cuántica, geografía, historia, nazismo, racismo, sionismo, islamismo, Marx, Engels, narcotráfico, cultivo de coca, procesos de paz, amnistías, ametralladoras, bombas, fusiles, tácticas de guerra, lucha urbana, primera línea, capitalismo, socialismo, líneas cóncavas y convexas que se entrelazan, y ante y por encima de todo, ser muy hábil en las lides eróticas, de las que pregona ser el más grande y connotado de los expertos, de esto, quien sabe, pues como decía mi abuela “dime de que te ufanas y te diré de que careces”.
He ahí lo perverso de la democracia, a la fecha, uno de cada tres nacionales, está convencido que la mejor opción es continuar con el proyecto político del cambio, permitiendo que con su decisión los elegidos, habiendo usado las bondades de la democracia y usando el poder que ésta les dio, se perpetúen en el poder y destruyan el sistema que les permitió llegar a él.
No importa que el país esté en pleno proceso de desmorone, los hechos son más que evidentes, el asunto y lo grave es que estos borregos no lo ven y menos aún lo aceptan, puesto están embelesados con la idea de acabar con los ricos, como la única manera de luego así, poder “vivir sabroso….. como en Cuba.














