LA GUERRA MALDITA – Crónicas de Gardeazábal

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Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

No es una noticia falsa de las redes. La maldita guerra de Trump y Netanyahu, o de los rabinos y los ayatolas, o como quieran llamarla, podría ser el comienzo del fin del mundo que tanto nos hicieron temer desde el catecismo Astete.

Lo sucedido en los países del Golfo y el bloqueo del estrecho de Ormuz ha interrumpido la salida de suministros críticos desde Qatar, afectando directamente la disponibilidad de helio y, sobre todo, de otras materias primas para la fabricación de medicamentos.

En esas condiciones, habría clínicas que no tengan los sistemas modernos de resonancia magnética (como sí los poseen la Santafé, Imbanaco y la Lily), y se verán a gatas para realizar esas pruebas médicas, porque el helio es fundamental para enfriar los imanes de los escáneres con que se realizan.

De una manera más grotesca, resulta que como casi el 80% de los medicamentos que fabrican India y China utilizan no solo los vuelos y navíos hoy suspendidos, sino también elementos petroquímicos, los expertos vaticinan escasez de medicamentos de uso diario como la amoxicilina, la metformina o el clopidogrel.

Y ni qué hablar de las consecuencias de esta guerra maldita al frenar la producción de fertilizantes para los cultivos hasta en un 40%, por lo menos, porque desde la guerra de Ucrania fueron los petroquímicos del Golfo los que aumentaron su fabricación para llenar los vacíos que el conflicto bélico con Rusia produjo.

Así y todo, el mundo se niega a estudiar y criticar los verdaderos elementos constitutivos de una guerra evidentemente cada vez más impulsada por los sionistas cristianos (como el secretario de guerra de Trump), por los sionistas del gabinete judío de Netanyahu y por los antisionistas islámicos de Persia.

Ya millones de gringos salieron a las calles el sábado para gritarle no a Trump y su maldita guerra. ¿Cuándo saldremos en todo el mundo para condenar esta miserable estupidez de rabinos, ayatolas y gringos sionistas?

Aspiro que nos veamos de nuevo el lunes de Pascua. Feliz descanso.

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