Lo que comenzó como una celebración deportiva por el regreso de Radamel Falcao García a Millonarios terminó convirtiéndose, en manos de Juan Daniel Oviedo, en una aguda estocada semántica contra el Gobierno Nacional y sus contendores políticos. El precandidato presidencial abandonó momentáneamente su habitual tono tecnocrático y estadístico para lanzar una sátira cargada de simbolismo animal, utilizando la figura del máximo ídolo del fútbol colombiano para desnudar las carencias de liderazgo en la Casa de Nariño y el escenario electoral.
A través de su cuenta en X, Oviedo publicó un mensaje que ha sido interpretado por analistas como un «misil retórico» de alta precisión. Al afirmar que «entre Tigres autoproclamados y Jaguares dormidos, volvió el único Tigre de Colombia», el exdirector del DANE se apropió de la metáfora del «jaguar» —figura retórica predilecta del presidente Gustavo Petro para ilustrar el supuesto despertar popular— y la reformuló para sugerir inacción y letargo en el Ejecutivo. La frase golpea la narrativa oficialista donde más duele: insinuando que el «jaguar» del cambio no solo no despertó, sino que sigue dormido frente a las realidades del país.
La publicación no solo apunta hacia la izquierda. Con la referencia a los «Tigres autoproclamados», Oviedo reparte críticas hacia otros sectores de la oposición y figuras emergentes que, sin la trayectoria o el consenso que genera Falcao, intentan adjudicarse títulos de grandeza política artificial. En este juego de espejos, el precandidato sugiere que mientras la clase política se pelea por rugir más fuerte sin mostrar resultados, el verdadero liderazgo unificador recae en un deportista que llega para su «last dance», evidenciando la orfandad de referentes legítimos en la esfera pública.
El movimiento de Oviedo demuestra una astucia comunicativa que busca capitalizar la euforia masiva que genera el fútbol para introducir un mensaje de desencanto político. Al desear suerte a Falcao, el político valida implícitamente que el único «baile» que los colombianos disfrutan hoy es el de los goles, en contraposición al estancamiento de las reformas y las disputas de poder. En la selva de la política colombiana de cara al 2026, Oviedo ha decidido que la mejor manera de atacar no es con cifras del DANE, sino contrastando la grandeza de un ídolo real con la vanidad de los políticos de turno.















