Por: Jairo Hernán Ramírez Gómez
Cuando apenas empezábamos a celebrar y aplaudir el “acuerdo cocinado” entre la sociedad Hidroituango y Empresas Públicas de Medellín, que supuestamente ponía fin a años de disputas por incumplimientos y sobrecostos, la política irrumpió de nuevo en el ambiente.
El alcalde y el gobernador, sin sonrojarse, convocaron un evento en las instalaciones del proyecto, con un centenar de periodistas invitados para un cubrimiento nacional. El resultado fue un acto fallido, cancelado por razones de seguridad y reemplazado por una transmisión televisada y boletines de prensa.
La pregunta es inevitable: ¿era prudente convertir un proyecto estratégico en escenario de exhibición política, precisamente en la semana más álgida de la contienda electoral?
Hidroituango no es un parque temático, es la mayor central hidroeléctrica del país que le ha tocado enfrentar emergencias técnicas, grandes impactos financieros y amenazas de seguridad. Tiene enemigos poderosos, incluso ha sido blanco de infiltraciones en casa de máquinas. ¿Era necesario entonces montar un espectáculo mediático en este contexto?
El Fondo:
El propósito del evento era presentar los avances de la segunda etapa del proyecto, unidades 5 a 8, que aportarían 1.200 megavatios adicionales para completar los 2.400 megavatios proyectados. También se anunciaría el llamado “Fondo Horizontes” como mecanismo mediante el cual la administración departamental administraría los recursos que genere Hidroituango para financiar grandes obras.
Pero del acuerdo que dio origen a este Fondo se conocen más titulares que cifras de respaldo, más entusiasmo que soportes técnicos. En campaña, a los Fondos les caben todos los billones imaginables; lo difícil no es anunciarlos, sino llenarlos y ejecutarlos con transparencia.
Si el acuerdo estaba cocinado desde 2025, ¿porque aplazar dos meses el evento y en el momento más caliente del calendario electoral?
No es la primera vez que Hidroituango y EPM aparecen en campaña como caja de resonancia de cifras optimistas. En 2022, de las utilidades de Hidroituango, se prometían transferencias al distrito de Medellín por $500 mil millones anuales, las que hoy no han sido efectivas, ni se reflejan en los resultados de EPM. También se prometían ingresos por $20 billones en los primeros cuatro años de operación de las primeras unidades. Hoy, esas cifras no se reflejan con claridad en las finanzas del municipio ni en los resultados de la empresa.
Hora de Cambiar el Libreto
La comunidad está cansada de la pantalla, de la confrontación permanente y de la empapelada del espacio público con promesas recicladas. La ciudadanía merece información sustentada, cronogramas reales y balances verificables. No estimaciones optimistas lanzadas al aire por micrófonos y cámaras.
Hidroituango debería ser insignia de estabilidad energética y de rigor técnico, no pieza de utilería política.
JAIRO HERNÁN RAMÍREZ GÓMEZ


















