El presidente Gustavo Petro sacudió la esfera política este viernes al revelar detalles inéditos de una tensa conversación telefónica sostenida con su homólogo estadounidense, Donald Trump. En una entrevista concedida al diario español El País, el mandatario colombiano aseguró que el líder republicano le manifestó textualmente que estaba «pensando en hacer cosas malas en Colombia», una afirmación que encendió las alarmas en la Casa de Nariño y generó una profunda preocupación sobre la seguridad nacional y la estabilidad de su gobierno.
Según el relato del jefe de Estado, la frase fue interpretada por él no como una simple advertencia diplomática o económica, sino como el preludio de una posible operación militar en suelo colombiano. Petro confesó haber sentido durante varios días que su integridad estaba en riesgo, llegando a visualizar un escenario extremo donde una «fuerza de asalto» extranjera podría irrumpir en la sede presidencial. Esta percepción de amenaza inminente marcó uno de los momentos más críticos en la relación bilateral reciente entre Bogotá y Washington.
El presidente atribuyó la hostilidad inicial de Trump a la influencia de sectores de la oposición colombiana radicados en Florida, quienes, a su juicio, habrían entregado información distorsionada sobre la realidad del país y la lucha contra el narcotráfico. Durante el diálogo, Petro intentó contrarrestar estas versiones exponiendo su propia visión, un esfuerzo que, según él, logró que la supuesta operación se «congelara», aunque admitió con cautela que no tiene certeza absoluta de que el riesgo haya desaparecido por completo.
La conversación también dejó espacio para un inusual momento de empatía entre ambos líderes. Según Petro, Trump reconoció que alrededor de su figura también se tejen mentiras, una experiencia que el mandatario colombiano validó. Tras este intercambio, el presidente decidió moderar su tono frente a Estados Unidos, reconociendo similitudes en la forma de actuar de ambos, al señalar que los dos se caracterizan por «hacer lo que piensan», un pragmatismo que ahora parece guiar la delicada diplomacia entre ambas naciones.















