El Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció este domingo 21 de diciembre un cese al fuego unilateral que regirá durante las festividades de Navidad y Año Nuevo. A través de un comunicado difundido por su Dirección Nacional, la guerrilla confirmó que suspenderá sus operaciones militares ofensivas a partir de las 00:00 horas del miércoles 24 de diciembre de 2025 hasta las 00:00 horas del 3 de enero de 2026.
La decisión del grupo insurgente se presenta como un «mensaje de paz» dirigido a la sociedad colombiana, aunque en su misiva justifican la necesidad de mantenerse en alerta defensiva. Según el texto, la medida busca aliviar la situación humanitaria en los territorios durante la temporada decembrina, pero advierten que responderán ante cualquier avance o acción ofensiva por parte de la Fuerza Pública o de otros grupos armados ilegales que operan en sus zonas de influencia.
Este anuncio se produce en un contexto de alta tensión y escepticismo, apenas días después de que el ELN finalizara un paro armado de 72 horas que afectó gravemente la movilidad y el comercio en departamentos como Chocó, Arauca y Norte de Santander. Dicho paro, que concluyó el pasado 17 de diciembre, fue calificado por diversos sectores como una violación flagrante a los derechos humanos y una muestra de la poca voluntad de paz de la organización.
Además, la credibilidad del cese al fuego ha sido cuestionada tras el reciente atentado perpetrado la noche del jueves 18 de diciembre contra una base militar en Aguachica, Cesar. El ataque, realizado con explosivos, dejó un trágico saldo de siete soldados muertos y varios heridos, hecho que el presidente Gustavo Petro condenó enérgicamente, señalando que este tipo de acciones alejan cualquier posibilidad de reactivar la mesa de diálogos que permanece congelada.
Hasta el momento, el Gobierno Nacional no ha emitido un pronunciamiento oficial aceptando o verificando los protocolos de este cese unilateral. Analistas del conflicto advierten que, sin un mecanismo de monitoreo tripartito como el que existía anteriormente con la ONU y la Iglesia Católica, la tregua navideña carece de garantías reales para las comunidades, quedando sujeta a la interpretación unilateral de los mandos guerrilleros en terreno.















