Una atmósfera de máxima tensión se vive en Washington y Caracas tras conocerse informes que señalan que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría preparando una declaración formal de guerra contra Venezuela para la noche de este miércoles. Según reveló el reconocido periodista y comentarista político Tucker Carlson, el mandatario estadounidense utilizaría un discurso televisado en horario estelar para oficializar el conflicto, elevando la confrontación diplomática a un escenario bélico sin precedentes en la región durante el último siglo.
La alerta surge apenas 24 horas después de que la Casa Blanca anunciara un bloqueo naval total contra los buques petroleros de la nación sudamericana y designara al gobierno de Nicolás Maduro como una «Organización Terrorista Extranjera». Fuentes cercanas al Ala Oeste sugieren que el discurso de esta noche buscaría justificar una intervención militar directa bajo el argumento de la defensa nacional, citando presuntas amenazas de seguridad y la necesidad de erradicar redes de narcotráfico que, según la administración Trump, operan con la anuencia del Estado venezolano.
Analistas internacionales advierten que, de concretarse el anuncio, Estados Unidos estaría incursionando en un terreno legal complejo, dado que la Constitución otorga al Congreso la facultad exclusiva de declarar la guerra. Sin embargo, congresistas demócratas y republicanos han expresado su preocupación de que el Ejecutivo invoque la Ley de Poderes de Guerra de 1973 o utilice la reciente designación terrorista para eludir el debate legislativo y ordenar ataques inmediatos sobre «objetivos terrestres» y estratégicos en suelo venezolano.
El despliegue militar en el Caribe ya alcanza niveles históricos, con lo que Trump ha denominado «la armada más grande jamás reunida» en Sudamérica rodeando las costas venezolanas. Este cerco naval, sumado a las operaciones recientes que han dejado decenas de fallecidos en interdicciones marítimas, ha sido calificado por expertos y opositores a la guerra como un acto de agresión que viola el derecho internacional y pone en riesgo la estabilidad de todo el hemisferio.
Por su parte, el gobierno de Venezuela mantiene a sus Fuerzas Armadas en alerta máxima y ha denunciado ante la comunidad internacional que estas maniobras constituyen un preludio de invasión. Mientras el mundo aguarda el pronunciamiento oficial desde el Despacho Oval, los mercados energéticos reaccionan con volatilidad ante la posibilidad de que un conflicto abierto interrumpa definitivamente el flujo de crudo y desate una crisis humanitaria de proporciones incalculables en la frontera norte de Sudamérica.















