En un hecho sin precedentes en casi dos décadas, la presidencia de la Comisión Primera de la Cámara de Representantes fue decidida mediante un sorteo a cara y sello. El empate técnico de 20 votos entre Gabriel Becerra, del Pacto Histórico, y Carlos Ardila, del Partido Liberal, obligó a los congresistas a recurrir a este mecanismo, estipulado en el artículo 135 de la Ley Quinta de 1992, que establece que «los casos de empate en votación para una elección se decidirán por la suerte».
La ausencia del representante Miguel Polo Polo, quien alegó problemas de salud, fue determinante en el resultado. Su voto, que habría favorecido a Ardila, no se contó, lo que dejó el empate en 20-20. Ante esta situación, la entonces presidenta de la Cámara, Ana Paola García, procedió a lanzar una moneda, resultando en la elección de Becerra como presidente de la comisión.
Gabriel Becerra, quien asumirá el liderazgo de una de las comisiones más influyentes del Congreso, expresó en sus redes sociales que este método de selección no solo es legítimo, sino «profundamente democrático», recordando que el sorteo fue utilizado en la antigua Grecia para asignar cargos públicos y reducir privilegios.
La Comisión Primera tiene a su cargo el estudio de reformas constitucionales y asuntos fundamentales del ordenamiento jurídico y político del país. Entre los proyectos que se espera que inicien discusión en esta legislatura se encuentran la mejora del acceso a baños públicos para personas con discapacidad, el fortalecimiento de medidas para combatir la trata de personas y estrategias para profesionalizar y fortalecer el capital humano del Congreso.
Este inusual procedimiento ha generado controversia y críticas en redes sociales, donde usuarios han cuestionado la seriedad de este método para definir cargos de alta relevancia. Sin embargo, la decisión se ajusta a lo establecido por la ley y refleja una práctica histórica en sistemas democráticos.
La elección de Becerra también tiene implicaciones políticas, ya que la Comisión Primera será clave en la discusión de proyectos como la ley de sometimiento a bandas criminales, una de las reformas más importantes para el presidente Gustavo Petro . Con esta designación, el Pacto Histórico consolida su influencia en una de las comisiones más estratégicas del Congreso.















