El saludo mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, inicia con una invitación profunda a dar gracias a Dios por su bondad y presencia constante en la vida diaria. En el marco de la solemnidad de San José, el prelado destaca un acontecimiento significativo para la Iglesia local: la imposición del alba a nueve jóvenes que comienzan su proceso de formación en el seminario mayor Nuestra Señora del Carmen. Este momento, lleno de esperanza, refleja que Dios sigue llamando a nuevos servidores para la misión sacerdotal.
Durante el espacio, Mons. Vacca estuvo acompañado por el padre Néstor, rector del seminario, quien resaltó la alegría de la comunidad formativa al ver el compromiso de estos jóvenes, inspirados en el ejemplo de San José. También participó el padre Pedro, encargado del propedéutico, quien subrayó que este paso es un signo de esperanza no solo para la arquidiócesis, sino para toda la Iglesia. Desde la voz de los protagonistas, el seminarista Federic expresó la emoción de recibir el alba como un signo profundo de entrega, mientras que Juan Carlos, padre de familia, compartió la felicidad de ver a sus hijos iniciar un camino de fe y servicio al Señor.
El mensaje central de esta jornada es claro: la Iglesia necesita orar y apoyar las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Mons. Vacca invita a las familias y a toda la comunidad a acompañar este proceso con oración y confianza, recordando que quienes sienten el llamado no deben tener miedo de responder “Señor, aquí estoy”. Bajo la protección de San José y la guía de la Virgen María, este saludo deja una reflexión de esperanza: Dios sigue llamando, y es tarea de todos acoger y fortalecer esas respuestas generosas al servicio del Evangelio.














