Una nueva controversia sacude el panorama político colombiano tras las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien calificó la detención del exmandatario venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos como un «secuestro». A pocos días de su programada reunión en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, las afirmaciones del jefe de Estado han desatado una ola de críticas desde diversos sectores, que cuestionan la conveniencia diplomática y la postura del Gobierno frente a la justicia internacional.
Durante un acto público en Bogotá, el presidente Petro exigió el retorno de Maduro a Venezuela, argumentando que su captura en suelo venezolano carece de legitimidad bajo el derecho internacional. «Lo deben devolver porque lo tienen secuestrado y debe ser juzgado por un tribunal venezolano y no gringo», aseveró el mandatario, añadiendo que bombardear la región no es una solución aceptable. Estas palabras se producen en un contexto de alta tensión, luego de que Maduro fuera capturado el pasado 3 de enero de 2026 en una operación militar estadounidense.
La reacción de la oposición no se hizo esperar. El excandidato presidencial y exembajador en Washington, Juan Carlos Pinzón, tildó de «vergüenza» la postura del mandatario. Pinzón cuestionó que, en lugar de priorizar los intereses nacionales y la agenda bilateral, el presidente parezca abogar por un figura señalada internacionalmente por narcotráfico. Según el exdiplomático, este tipo de defensas comprometen la imagen de Colombia ante su principal socio comercial.
En esa misma línea, Enrique Peñalosa manifestó su preocupación por las repercusiones económicas que estas declaraciones podrían acarrear, recordando que Estados Unidos es el mayor importador de productos colombianos y una fuente vital de empleo. Peñalosa cuestionó la sensatez del presidente al emitir tales juicios justo antes de un encuentro diplomático de alto nivel que el mismo Gobierno colombiano buscó gestionar.
Desde el Congreso, las voces críticas también se alzaron. La representante Carolina Arbeláez, de Cambio Radical, señaló una presunta hipocresía en el discurso oficial, acusando al presidente de legitimar «tribunales de bolsillo» en Venezuela mientras guarda silencio frente a otras crisis de derechos humanos globales. Por su parte, el congresista Andrés Forero, del Centro Democrático, lamentó que el mandatario asuma un rol que describió como «defensor de oficio» del régimen venezolano.
Finalmente, figuras como el expresidente Andrés Pastrana y la congresista conservadora Juana Carolina Londoño sugirieron que esta escalada retórica podría ser una estrategia deliberada. Londoño planteó la hipótesis de que Petro estaría elevando el tono para justificar una posible cancelación o enfriamiento de la reunión con Trump, evitando así el costo político que dicho encuentro podría generar entre sus bases ideológicas más radicales.


















