Por: Héctor Quintero Arredondo
En amable coloquio gastronómico, yo expresaba mi preocupación porque el Doctor de la Espriella, que perfectamente puede ganar las elecciones presidenciales de este año, llegaría al poder sin congresistas dado en que insiste en no elaborar listas de candidatos a senado y cámara.
Uno de los contertulios, hombre del sector privado ciento por ciento, repuso que eso no lo inquietaba porque en Colombia cuando votamos para presidente, elegimos un emperador que – de manera inmediata- se adueña del presupuesto ($ 530 billones para el 26) y con ello puede comprar los congresistas que necesite para imponer su voluntad.
Quede atónito; con la boca agridulce. Contento porque aquel “no activista”, tuviera tan claro el asunto y triste porque esa es la dolorosa realidad.
Desde la época de Carlos Lleras y sus famosos auxilios parlamentarios, pasando por los cupos indicativos y diversas figuras similares, esa ha sido la constante en Colombia, con pocas excepciones como la que presenciamos en 2025 respecto a ciertos temas propuestos de manera tan absurda por el gobierno, que el senado optó por frenar el desastre.
Así nos han clavado N reformas tributarias, los acuerdos que Santos llamaba “ de paz” y no sé cuántos entuertos más.
Ese desacertado esquema es perfecto para el robo: Refisal, Dragacol, Pueblos, Odebrecht y ahora la Unidad de Riesgos.
Colombia tiene que recuperar su democracia y para ello es necesario afianzar la autonomía de poderes, seriamente amenazada por el contubernio de ellos que creó la constitución del 91 y desarrollar la autonomía de las regiones – el poder vertical- que llamamos los autonomistas.
Después del coloquio, otro de los tertuliantes, me dijo que el planteamiento había sido muy sabio, que se había sentido en todo su peso negativo con el gobierno Petro y que ojalá ello se variara pero que como simple ciudadana, lo veía muy difícil.
Ambos tienen razón, pero entonces recordé al emperador chino, que ante un trabajo que iba a demorar muchos años, dijo que si era tan largo había que comenzarlo rápido.
Al llegar a casa convoque la junta directiva de Colombia Autonómica bastión de estas ideas. ¡Manos a la obra!















