La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo pasará a la historia por ser la primera con 48 selecciones, sino por convertirse en el mayor laboratorio tecnológico jamás visto en el deporte rey. La FIFA ha confirmado la implementación de un robusto paquete de innovaciones basadas en inteligencia artificial (IA) y nuevos protocolos de videoarbitraje que prometen cambiar radicalmente la forma en que se impartirá justicia en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá.
Entre las novedades más llamativas se encuentra la introducción de «avatares digitales» en 3D. Gracias a una alianza tecnológica estratégica, el torneo utilizará sistemas avanzados de escaneo que capturarán miles de puntos de datos del cuerpo de los futbolistas en tiempo real. Esta información permitirá recrear jugadas polémicas, especialmente los fueras de juego, con una precisión milimétrica mediante animaciones tridimensionales que estarán disponibles tanto para los árbitros en la sala VOR como para los aficionados en las transmisiones televisivas y pantallas de los estadios.
Sin embargo, el cambio que podría tener mayor impacto en la dinámica del juego es la posible implementación del Football Video Support (FVS), un sistema simplificado de revisión de video que otorga poder de decisión a los entrenadores. A diferencia del VAR tradicional, donde los oficiales de video deciden cuándo intervenir, el FVS permite a los directores técnicos solicitar la revisión de jugadas específicas —como goles, penaltis o tarjetas rojas— mediante un «desafío», similar al ojo de halcón en el tenis. Si la reclamación es exitosa, el equipo mantiene su derecho a desafiar; de lo contrario, lo pierde.
Adicionalmente, se discute la ampliación de las competencias del VAR para cubrir situaciones que históricamente han quedado fuera de su alcance. Reportes recientes indican que la International Football Association Board (IFAB) evalúa permitir la revisión de decisiones sobre tiros de esquina y segundas tarjetas amarillas, buscando reducir errores en jugadas que a menudo determinan el resultado de un partido.
Finalmente, el balón también jugará un papel activo en el arbitraje. Se espera el uso de pelotas inteligentes equipadas con sensores de última generación que, combinados con la IA, ayudarán a detectar toques imperceptibles para el ojo humano y determinar con exactitud si el esférico cruzó la línea de gol o salió del campo, enviando alertas instantáneas a los relojes de los jueces centrales. Con estas herramientas, la FIFA busca minimizar la subjetividad y garantizar que el espectáculo global de 2026 sea el más justo y transparente de la historia.















