Por: Federico Senior
¿Ah y es que estamos en peligro?, quien no este consciente de ello, es porque no vive en Colombia, grave, muy grave lo que está sucediendo.
Gustavo Petro, es el presidente, lo debe ser hasta el 7 de agosto de 2026, es imperativo protegerlo, cuidarlo (sobre todo de él mismo, ya que es su peor enemigo), a esa fecha debe llegar intacto, sin siquiera un rasguño.
¿Su proyecto político debe correr la misma suerte?, en la medida de lo posible, contando conque el Congreso no se ponga precio, éste debe detenerse, a toda costa es imperativo que no prosiga en su intento de destruir lo que aún nos queda.
Así bien, una cosa es la persona presidencial, que escogió y en ello se equivocó el pueblo, sí, pero ese mandato aún errado y todo debe cumplirse, otra, es que lo dejemos hacer (que es en definitiva lo que él quiere y pretende) lo que le venga en gana, por fortuna aún gozamos de la división y de la suficiente independencia de los otros dos poderes, con lo cual, podemos evitar seguir rodando por el precipicio petrista.
Estamos ante un verdadero genio de la prestidigitación, lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, el hombre posee la muy valiosa (solo para él, claro) virtud del poder de la manipulación, lo ha hecho con la más notoria de las maestrías, es increíble, que después de cuarenta meses de la peor de las gestiones de gobierno en la historia del país, mantenga un apoyo del cuarenta por ciento, tenga a su candidato en punta (aunque se sabe que éste es solo el señuelo, pues el verdadero delfín es Don Roy), luzca y utilice sin tregua, el más fino teflón, a su alrededor todo es una porquería, a él, todo le resbala, así como lo de Roy, cansados estamos de saber, que el verdadero jefe es Don Armando, si tiene o no secuestrado al primer mandatario, no lo sabemos, de lo que no nos caben sino certezas, es que lo que el ministro del interior, quiere, eso se cumple, lo que sea, se cumple.
Se han pasado por la faja las instituciones, no respetan las sentencias judiciales, nada más veamos la burda y prosaica forma en que el ministro de salud (ese infecto ancianito cascarrabias) se burla de los mandatos de las altas cortes, y ni se diga del como las decisiones del congreso, contrarias a la voluntad del presidente o al deseo de su primer ministro, desatan las iras de ambos, inculpan a todo lo que respira, aunque eso solo sea de dientes para afuera, a la postre, esas negativas por demás democráticas, les sirven y mucho, de “pruebas”, del porqué de los fracasos de su gobierno, “no nos dejan gobernar”, y dado que su proyecto no culmina el próximo 7 de agosto, su plan, así como el del mentor primordial del presidente, Adolfo Hitler, es un “Reich” en Colombia, que dure mil años, lo que no logren por ahora, planean hacerlo después cuando hayan cooptado los butacos de los otros dos poderes, ejemplo: Venezuela, o sin miramiento alguno, impongan un régimen totalitario, ejemplo: Cuba o Corea del Norte.
¿Habrá conciencia entre la clase política “tradicional” de que la intención del gobernante de turno es perpetuar su modelo por siempre?, si así fuera, ninguno de los miembros de los paridos tradicionales, conservadores, liberales y de los pseudo partiditos que como abortos sobrevivientes surgieron después, sin ser de izquierda, hubiera apoyado ningún proyecto del gobierno o hubiera aceptado puesto alguno en él, a no ser, que creyeran que el Pacto Histórico sí iba a lograrlo y ellos (los políticos) no se podían permitir el lujo, de permanecer por fuera del opíparo banquete de la repartija del botín (léase, erario público), abandonando cualquier vestigio de honestidad o de dignidad que aún conservaran.
Razones estas por las que sostengo, que ningún político conocido, puede salvar el país, esa maloliente olla de la politiquería, en la que flotan los más connotados miembros de su clase, debe ser vaciada por la alcantarilla, son pocos los que se salvan, han destruido por completo su propia credibilidad, han construido y con muy sólidas bases, los cimientos de la revolución que hoy estamos sufriendo, los incluyo a todos (casi), han engañado y utilizado, robado y maquinado, mentido, ocultado, delinquido, hasta el cansancio, razones por las que reitero, ningún político puede salvar al país, y, como en la disyuntiva del Hamlet, solo hay dos caminos, el totalitarismo representado en el Pacto histórico por su candidato “sorpresa” Don Roy, o el “Outsider”, To be or not to be, that is the question.
Convencer a los seguidores del petrismo de que son estúpidos, o al menos de que van a seguir cometiendo la estupidez de perseverarlos en el poder, es imposible, por el otro lado, lograr que los miembros de esa ridícula lista de pre candidatos, llamados por ahí, “los del uno por ciento”, reconozcan de que el fenómeno del “out sider” ya se dio en Colombia, y de que lo que parece y queremos que suceda, es que se repita lo sucedido en El Salvador, en los Estados Unidos o en Argentina, se repita en nuestro país, renuncien a sus inmerecidas pretensiones y se unan a la campaña de De la Espriella, es igual de imposible, así, que a los verdaderos demócratas, patriotas, y amantes de la libertad el orden y la decencia, nos queda solo luchar con alma vida y sombrero por que el triunfo de Abelardo, se dé, ojala en la primera vuelta.
A toda costa debemos evitar que esa trilogía del mal, Petro, Roy y Armando, al igual que en el III Reich, Hitler, Goering, Goebels, nos sigan mandando, nada más parecido que los discursos de Gustavo a los de Adolfo, nada más parecido que las dependencias de ellos dos, de sus penurias, complejos, odios, bajezas, cautivos de los secretos revelados en momentos de confianza a quienes creían amigos, quienes se volvieron sus victimarios, nada más parecido al proyecto del Pacto, que al del Fuhrer del tercer Reich.
Estamos ante dos opciones, opresión y miseria, o libertad y progreso.
Ningún político podrá salvar al país, solo nuestro Milei podrá hacerlo. Firmes por la Patria.















