Chile ha definido su futuro político este domingo 14 de diciembre con un decidido giro hacia la derecha. José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, se convirtió en el nuevo presidente electo del país tras imponerse con una amplia ventaja en la segunda vuelta electoral sobre su contendora, la candidata de la izquierda oficialista y exministra del Trabajo, Jeannette Jara.
De acuerdo con el último boletín del Servicio Electoral (Servel), con el 99,65 % de las mesas escrutadas, Kast obtuvo el 58,17 % de los votos, frente al 41,83 % alcanzado por Jara. Esta diferencia, superior a los 16 puntos porcentuales, consolida una de las victorias más holgadas desde el retorno a la democracia en el país austral, superando los márgenes proyectados por las encuestas previas.
La jornada electoral transcurrió con normalidad y una alta participación ciudadana. Tras confirmarse la tendencia irreversible de los resultados, Jeannette Jara reconoció su derrota y se comunicó telefónicamente con Kast para felicitarlo. «La democracia habló fuerte y claro», declaró la candidata del Partido Comunista y el Frente Amplio, quien hizo un llamado a mantener la unidad del sector progresista ante el nuevo escenario político.
El presidente saliente, Gabriel Boric, sostuvo una conversación protocolaria con su sucesor, comprometiendo una transición ordenada del mando. Boric, quien culmina un periodo marcado por intentos de reformas sociales, señaló que Kast tendrá la responsabilidad de gobernar para «todos los chilenos y chilenas», advirtiendo sobre los desafíos y la «soledad del poder» que conlleva la jefatura de Estado.
El triunfo de Kast representa un hito histórico al llevar a la presidencia a un líder del ala más conservadora de la derecha chilena, rompiendo con la alternancia tradicional de los partidos de centro. Su campaña se centró en propuestas de «orden, seguridad y respeto por la ley», capitalizando el descontento ciudadano frente a la crisis de seguridad y el estancamiento económico. Analistas internacionales interpretan este resultado como un nuevo movimiento del «péndulo» político en la región, alejándose de las administraciones de izquierda.
La noticia ha generado reacciones inmediatas en América Latina. En Colombia, figuras de la oposición como el expresidente Iván Duque y la senadora María Fernanda Cabal celebraron el resultado, calificándolo como una lección para el continente y un rechazo al «mal gobierno de izquierda». Kast asumirá la presidencia en marzo de 2026, con el desafío de liderar un «gobierno de emergencia» para abordar las prioridades legislativas en un congreso fragmentado.















