Por: Aldrin García Balvin – Director de Totus Noticias
Se viene moviendo una campaña en redes para que la gente no participe en la Gran Consulta. Que anule el tarjetón con una “X”. Que vote estratégicamente por otro candidato para frenar a alguien más. Que todo está definido y que no vale la pena. Yo quiero decirlo sin rodeos: yo sí voy a votar en la consulta. Y voy a votar en la Gran Consulta por Colombia.
Lo hago porque creo en el derecho a elegir. La consulta no es un capricho político; es un mecanismo democrático para que sea la ciudadanía quien decida quién representará a un sector. Prefiero que un candidato salga respaldado por votos reales y no por acuerdos de escritorio, una recolección de firmas o apoyo masivo en redes, que no garantiza su legitimidad electoral.
Anular el voto no es un acto de rebeldía inteligente. Es desaparecer del resultado. Si el 8 de marzo usted decide participar, puede pedir el tarjetón de la consulta y marcar una sola opción. Así de simple. Si lo anula, su voz no cuenta. Y cuando la voz no cuenta, otros deciden.
También he escuchado el argumento de que hay que votar por Roy Barreras para derrotar a Iván Cepeda. Pero la política no se puede analizar con fórmulas engañosas. Roy ha sido parte del mismo proyecto político de Gustavo Petro y ha acompañado su gobierno en decisiones clave. Pensar que apoyarlo es una manera de cambiar el rumbo del país es, en el fondo, fortalecer la misma línea política que muchos dicen querer transformar.
Si el país necesita una alternativa distinta, coherente y firme, esa alternativa se construye participando con claridad, no con cálculos apresurados ni con votos prestados. La Gran Consulta por Colombia es una oportunidad para consolidar una opción real.
Por eso mi decisión es clara. El 8 de marzo no me quedo en la casa. No anulo. No me confundo. Yo voto en la consulta y voto en la Gran Consulta por Colombia, porque creo que la democracia no se debilita participando, se debilita renunciando.


















