Una histórica tormenta invernal, bautizada por los meteorólogos como ‘Fern’, azota este fin de semana a más de dos tercios del territorio estadounidense, dejando a su paso una estela de caos en la infraestructura de transporte y la red eléctrica nacional. El fenómeno meteorológico, que se extiende a lo largo de 3.000 kilómetros desde el suroeste hasta el noreste del país, ha puesto en alerta a cerca de 180 millones de personas y ha obligado a la declaración de estado de emergencia en al menos 22 estados.
El impacto en la movilidad aérea ha sido devastador, registrándose cifras récord de interrupciones no vistas desde la pandemia. Según datos de plataformas de seguimiento aéreo, más de 14.000 vuelos han sido cancelados entre el sábado y el domingo, dejando a miles de pasajeros varados en los principales aeropuertos de la nación. Terminales aéreas estratégicas como LaGuardia en Nueva York, Dallas-Fort Worth en Texas y el Aeropuerto Internacional de Nashville reportan operaciones prácticamente paralizadas debido a la acumulación de hielo en las pistas y la visibilidad nula.
La infraestructura energética también ha sufrido golpes severos, especialmente en el sur del país, donde las redes no están acondicionadas para soportar temperaturas árticas extremas. Reportes oficiales indican que más de 400.000 usuarios se encuentran actualmente sin servicio de energía eléctrica, con una concentración crítica de afectaciones en los estados de Texas y Luisiana. Las cuadrillas de reparación enfrentan dificultades para restablecer el servicio debido a las peligrosas condiciones de las carreteras, cubiertas por capas de «hielo negro» y nieve.
Ante la magnitud del evento, el presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia federal para agilizar el envío de recursos y asistencia a las zonas más golpeadas. La administración ha instado a la ciudadanía a evitar cualquier desplazamiento por carretera y a permanecer resguardada, advirtiendo que las sensaciones térmicas en algunas regiones del centro-norte han alcanzado los -40 grados centígrados, niveles que pueden provocar congelamiento en la piel expuesta en cuestión de minutos.
Los organismos de socorro han confirmado, hasta el momento, al menos cuatro fallecimientos relacionados con las condiciones climáticas adversas, incluyendo incidentes por hipotermia y accidentes viales. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigentes las alertas de tormenta de hielo y ventiscas para las próximas 24 horas, anticipando que el sistema continuará su desplazamiento hacia la región de Nueva Inglaterra, donde se espera que la intensidad de las nevadas persista hasta el inicio de la semana laboral.
















