Se oficializa que Angie Rodríguez renuncia al Dapre y asume la gerencia en propiedad del Fondo Adaptación

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Se ha oficializado un movimiento estratégico en el gabinete del Gobierno Nacional con la renuncia irrevocable de Angie Lizeth Rodríguez Fajardo a la dirección del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y a la Secretaría General de la Casa de Nariño. La funcionaria, quien tomó la decisión de manera voluntaria, pasará a ocupar en propiedad la gerencia del Fondo Adaptación, una entidad clave encargada de la ejecución de proyectos de infraestructura para la prevención y atención de desastres naturales en el país.

Con este nombramiento, Rodríguez asume la responsabilidad de administrar un presupuesto superior al billón de pesos, destinado a obras de mitigación y recuperación en zonas vulnerables. Su llegada al cargo se produce tras un periodo como gerente encargada, durante el cual identificó y alertó sobre problemas estructurales severos dentro de la entidad, tales como contratos sin ejecución, obras inconclusas y riesgos latentes de pérdida de recursos públicos, especialmente en regiones históricamente afectadas por inundaciones.

El traspaso de funciones ocurre en medio de un ambiente de alta vigilancia fiscal, ya que la Procuraduría General de la Nación adelanta investigaciones sobre posibles irregularidades en contratos millonarios del Fondo Adaptación. Varios de estos procesos, que presentan bajos niveles de avance, fueron puestos en conocimiento de los entes de control por la misma Rodríguez durante su encargo previo, lo que marca una línea de continuidad en la depuración administrativa que se espera implemente en su nueva gestión.

Entre los desafíos inmediatos que enfrentará la nueva gerente se encuentran la reactivación de proyectos críticos paralizados y la interlocución constante con los organismos de control para esclarecer el estado de las inversiones pasadas. Su misión principal será destrabar la ejecución de obras fundamentales para la protección de las comunidades, garantizando que los recursos asignados se traduzcan en infraestructura efectiva en un contexto de tensiones institucionales.

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