El presidente Gustavo Petro ordenó acelerar la aprobación del documento Conpes para modernizar la capacidad militar del país, luego del accidente de un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana en Puerto Leguízamo, Putumayo, ocurrido este 23 de marzo de 2026. La instrucción incluyó una reunión urgente con la directora de Planeación Nacional, Natalia Irene Molina Posso, y con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, para avanzar en la compra de armamento y equipos estratégicos.
De acuerdo con la declaración del mandatario, la prioridad inmediata será aprobar la adquisición de sistemas antidrones, una de las capacidades que el Gobierno considera esenciales dentro del proceso de modernización. Petro indicó además que esa inversión se financiará con vigencias futuras y la definió como parte de un proyecto estratégico orientado a reforzar la seguridad y la capacidad operativa de las Fuerzas Militares.
El jefe de Estado sostuvo que la renovación del armamento no corresponde a una decisión reciente, sino a una línea de su administración que, según dijo, viene impulsándose desde hace años. En ese contexto, cuestionó los retrasos burocráticos que, a su juicio, han impedido concretar el Conpes durante al menos un año, pese a que ya había solicitado su trámite dentro de la estructura estatal.
Petro endureció además su mensaje frente a los funcionarios responsables del proceso y advirtió que quienes no estén a la altura de este reto deberían ser retirados de sus cargos. El pronunciamiento deja ver una presión directa desde la Casa de Nariño para acelerar decisiones administrativas relacionadas con defensa, en medio de la preocupación generada por el accidente aéreo y por el estado de la capacidad logística y operativa de la fuerza pública.
Según lo expuesto por el mandatario, el plan de modernización no se limitaría a antidrones. También incluiría fusiles fabricados en Colombia, vehículos con blindaje nacional, flota estratégica, helicópteros y aviones de carga y transporte de tropa de gran tamaño. Con ello, el Gobierno busca ampliar el alcance del fortalecimiento militar a distintos frentes de operación y, al mismo tiempo, vincular esa política a sectores productivos del país.
El presidente planteó que las compras militares deben tener impacto sobre la industria y la agricultura nacional, una afirmación con la que conectó la agenda de defensa con objetivos de desarrollo económico interno. En paralelo, expresó su preocupación por el accidente del Hércules y afirmó que espera que no haya víctimas fatales, mientras insistió en que la vida de los jóvenes integrantes de la fuerza pública no puede seguir dependiendo de dilaciones administrativas.
Hasta el cierre de esta redacción, lo confirmado es la orden presidencial para acelerar el Conpes de modernización militar tras el accidente en Putumayo y el enfoque prioritario en sistemas de defensa y transporte. Aún no se conocen los tiempos exactos de aprobación del documento ni el monto consolidado de las inversiones anunciadas, pero la directriz del Gobierno abre una nueva fase en la discusión sobre la actualización del equipamiento militar colombiano.














