Una fuerte escalada de violencia se registró en el estado de Jalisco y en otras ciudades de México tras conocerse la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, señalado durante años como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Imágenes difundidas en redes sociales y reportes de medios locales muestran bloqueos en vías principales, vehículos incendiados y una amplia movilización de fuerzas de seguridad.
De acuerdo con información divulgada por medios nacionales, los disturbios comenzaron pocas horas después de que se confirmara el fallecimiento del capo, considerado uno de los narcotraficantes más buscados de México y Estados Unidos. En ciudades como Guadalajara y otros municipios del área metropolitana de Jalisco se reportaron cierres de carreteras, quema de automotores y enfrentamientos aislados.
Las autoridades estatales y federales desplegaron operativos conjuntos con participación de la Guardia Nacional, el Ejército mexicano y policías locales para contener los disturbios y restablecer el orden público. El gobierno estatal informó que se activaron protocolos de seguridad y se reforzó la vigilancia en puntos estratégicos, incluyendo accesos carreteros y zonas urbanas con antecedentes de presencia del CJNG.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es una de las organizaciones criminales con mayor expansión territorial en México durante la última década. Según informes oficiales y agencias internacionales, el grupo ha tenido presencia en múltiples estados y ha sido vinculado con delitos como narcotráfico, extorsión, secuestro y enfrentamientos armados con fuerzas del Estado y grupos rivales.
Analistas en seguridad han advertido que la muerte de un líder de alto perfil puede generar reacomodos internos, disputas por el control de estructuras criminales y reacciones violentas como demostración de fuerza. En episodios anteriores, la captura o muerte de líderes del narcotráfico en México ha derivado en jornadas de violencia focalizada, bloqueos coordinados y ataques contra infraestructura pública.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado un balance oficial consolidado de víctimas relacionadas con los disturbios posteriores al fallecimiento de ‘El Mencho’. Sin embargo, medios locales reportaron daños materiales significativos y afectaciones en la movilidad urbana y en la operación de comercios y servicios.
El gobierno federal reiteró su llamado a la calma y aseguró que continuará con la estrategia de seguridad para evitar que los hechos escalen. La situación permanece bajo monitoreo en distintas regiones del país ante la posibilidad de nuevos actos violentos vinculados a la reorganización del grupo criminal.
La escalada de violencia reabre el debate sobre la capacidad del Estado mexicano para contener las reacciones armadas tras golpes estructurales a las organizaciones del narcotráfico y sobre los desafíos que enfrenta el país en materia de seguridad pública y control territorial.

















