Deslizamiento masivo bloquea la vía Medellín–Bogotá y genera caos via

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Un deslizamiento de tierra de gran magnitud provocó el cierre total de la Autopista Medellín-Bogotá en la tarde del 24 de febrero de 2026, obligando a suspender la circulación vehicular en ambos sentidos y generando un marcado caos vial en uno de los principales corredores que conectan Antioquia con el centro del país. La emergencia se presentó en el tramo comprendido entre El Santuario y Caño Alegre, específicamente en el kilómetro 50+700, en jurisdicción del municipio de San Luis, donde miles de metros cúbicos de tierra y árboles colapsaron sobre la calzada y bloquearon completamente la vía nacional.

La autoridad vial nacional, Invías, reportó que el volumen de material obstruyó por completo el corredor y estimó que el retiro de los escombros —equivalentes a miles de viajes de maquinaria pesada— podría llevar varios días, dependiendo también de las condiciones climáticas y de la estabilidad del talud afectado. En el sitio trabajan retroexcavadoras y volquetas para remover la tierra y piedras acumuladas, en coordinación con los organismos de emergencia y tránsito.

Producto del colapso, las autoridades recomendaron a los viajeros y transportadores tomar rutas alternas, como las vías por Puerto Berrío o Manizales, ante la imposibilidad de tránsito por la autopista nacional. Las recomendaciones buscan mitigar el impacto sobre la movilidad terrestre, que ha quedado suspendida mientras persiste el bloqueo en uno de los corredores logísticos más importantes de Colombia.

El deslizamiento también dejó como saldo afectaciones estructurales en una vivienda cercana, evacuada de forma preventiva por las autoridades para garantizar la seguridad de sus ocupantes, aunque no se reportaron víctimas fatales hasta el momento. Un conductor de camión que quedó atrapado por el derrumbe fue rescatado y trasladado a un centro asistencial con heridas leves, según información preliminar de los organismos de socorro.

Este tipo de eventos ha sido más frecuente en la región debido a las intensas lluvias que han afectado al territorio antioqueño y otras zonas de Colombia, incrementando la probabilidad de movimientos en masa en laderas y taludes inestables. Instituciones de gestión del riesgo mantienen monitoreo constante en puntos críticos de las vías para anticipar y mitigar riesgos asociados a deslizamientos de tierra.

El cierre total de la vía Medellín–Bogotá representa un desafío logístico y económico, dado que se trata de una de las principales arterias de transporte para carga y pasajeros entre el norte y el centro del país, además de afectar el flujo de bienes y servicios. Las labores de remoción continuarán con prioridad, aunque aún no hay una fecha precisa para la reapertura completa del corredor afectado.

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