Artemis II avanza hacia la Luna mientras su tripulación se prepara para observar y fotografiar la cara oculta

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La misión Artemis II de la NASA avanza con éxito hacia la Luna mientras su tripulación se prepara para uno de los momentos más esperados del viaje: la observación y registro de la cara oculta del satélite natural, una zona invisible desde la Tierra. A más de medio camino del recorrido, los astronautas intensifican las tareas técnicas y científicas clave para esta fase histórica.

Durante el tercer día de vuelo, los cuatro tripulantes a bordo de la nave Orion centraron sus esfuerzos en ajustar la trayectoria y preparar los equipos que permitirán el sobrevuelo lunar previsto para el 6 de abril. Este proceso ocurre tras la ejecución exitosa de la maniobra de inyección translunar, que los llevó a abandonar la órbita terrestre, algo que no sucedía desde las misiones Apolo en 1972.

Según la NASA, uno de los objetivos principales será la observación científica de aproximadamente el 20 % de la cara oculta de la Luna durante un periodo cercano a seis horas. Este logro será posible gracias a una alineación precisa entre el Sol, la Luna y la nave, lo que permitirá condiciones óptimas de iluminación para capturar imágenes y datos del relieve lunar.

La tripulación, conformada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, también ha estado realizando ejercicios físicos, pruebas técnicas y simulaciones para garantizar el correcto funcionamiento de los sistemas durante esta etapa crítica. Estas actividades hacen parte de la preparación integral que busca maximizar el rendimiento científico de la misión y asegurar la seguridad de los astronautas.

Artemis II representa la primera misión tripulada que viaja más allá de la órbita terrestre baja en más de cinco décadas, consolidándose como un paso fundamental en el regreso del ser humano al entorno lunar. Aunque no contempla un alunizaje, su objetivo es validar tecnologías, recopilar información y allanar el camino para futuras misiones que sí incluirán descensos en la superficie del satélite.

Durante el sobrevuelo, los astronautas no solo observarán una región poco explorada, caracterizada por su terreno más accidentado y lleno de cráteres, sino que también capturarán imágenes clave que contribuirán al conocimiento científico y a la planificación de futuras expediciones. Este hito marca un avance significativo en la exploración espacial contemporánea y refuerza el papel de la NASA en la nueva carrera hacia la Luna.

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