Un audio viral que circuló en redes sociales y que supuestamente comprometía al registrador nacional, Hernán Penagos, en un plan de fraude electoral fue desmentido tras verificaciones independientes que concluyeron que el material fue creado con inteligencia artificial.
La grabación, difundida ampliamente en plataformas como TikTok, Facebook e Instagram, sugería una estrategia para alterar resultados electorales mediante la manipulación de formularios oficiales. En el contenido también se mencionaba al senador Efraín Cepeda y a figuras políticas como Álvaro Uribe y César Gaviria, lo que incrementó su impacto en el debate público.
Sin embargo, un análisis realizado por el equipo de verificación ColombiaCheck determinó que el audio no es auténtico. Según el estudio, no existe evidencia que respalde la veracidad de la grabación ni registros de que provenga de una filtración real.
Los expertos identificaron múltiples inconsistencias técnicas que apuntan a la generación artificial del contenido. Entre ellas, una entonación poco natural, pausas irregulares y la ausencia de interacción con otros interlocutores, lo que sugiere que no corresponde a una conversación genuina.
Adicionalmente, herramientas especializadas en detección de contenido sintético, como InVID WeVerify y Hive Moderation, arrojaron probabilidades superiores al 97 % de que el audio haya sido producido mediante inteligencia artificial, reforzando la hipótesis de manipulación digital.
La comparación entre la voz del audio y declaraciones públicas del registrador también evidenció diferencias en el tono y ritmo de habla, lo que refuerza la conclusión de que se trata de una suplantación tecnológica.
Pese a haber sido desmentido, el contenido logró acumular miles de interacciones y visualizaciones, lo que encendió alertas sobre el impacto de la desinformación en el contexto electoral. Expertos advierten que este tipo de montajes puede afectar la confianza ciudadana en los procesos democráticos, especialmente en periodos de alta polarización política.
El caso se presenta en medio de la campaña hacia las elecciones presidenciales de 2026, un escenario en el que la circulación de información falsa o manipulada se ha convertido en un factor de riesgo para la transparencia del proceso electoral en Colombia.














