El exministro del Interior, Luis Fernando Velasco, entregó este lunes 15 de diciembre una declaración que sacude nuevamente el panorama político nacional en el marco del escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Durante la audiencia judicial en la que se define su situación jurídica, Velasco aseguró bajo la gravedad de juramento que Laura Sarabia, actual directora del Dapre y mano derecha del presidente Gustavo Petro, le solicitó vincular a Olmedo López en un cargo directivo de la entidad por instrucción directa del primer mandatario.
Según el testimonio entregado ante la magistrada de control de garantías, la solicitud se habría producido en los primeros meses del Gobierno, cuando se buscaba definir la cúpula de la entidad encargada de la prevención de desastres. El exfuncionario fue enfático en señalar que él no fue quien introdujo a López en el círculo del Ejecutivo, contradiciendo las versiones que lo señalan como el padrino político del exdirector hoy procesado. Velasco sostuvo que la hoja de vida de López llegó directamente desde la Casa de Nariño porque «allá sí lo conocían».
El exministro relató que, tras recibir la instrucción de Sarabia, accedió a sostener una reunión inicial con Olmedo López para evaluar su perfil. Sin embargo, afirmó que dicho encuentro fue suficiente para generarle desconfianza, motivo por el cual decidió no proceder con la gestión encomendada. De acuerdo con su versión, esta negativa a cumplir la orden presidencial marcó el inicio de un distanciamiento progresivo con el Jefe de Estado y su entorno más cercano, fracturando la relación de confianza mucho antes de que estallara el escándalo de los carrotanques.
Esta revelación surge como parte de la estrategia de defensa de Velasco, quien enfrenta imputaciones por los delitos de concierto para delinquir, cohecho e interés indebido en la celebración de contratos. La Fiscalía General de la Nación lo señala de haber coordinado, junto con otros altos funcionarios, la entrega de sobornos y contratos a congresistas para asegurar la aprobación de las reformas sociales del Gobierno en el Legislativo. Al desmarcarse del nombramiento de López, Velasco busca desvirtuar la teoría del caso que lo ubica como el articulador principal de la red de corrupción dentro de la entidad.
En la misma diligencia, la defensa del exministro cuestionó la veracidad de los testimonios entregados por Olmedo López y Sneyder Pinilla, argumentando que estos actúan bajo el interés de conseguir beneficios judiciales a cambio de salpicar a superiores jerárquicos. Velasco reiteró su inocencia frente a los cargos y manifestó que su papel en el Ministerio del Interior se limitó a la gestión política legítima, negando cualquier participación en el saqueo de los recursos públicos destinados a la atención de emergencias en La Guajira y otras regiones vulnerables.
La audiencia continuará en los próximos días, donde se espera que la Fiscalía presente material probatorio adicional para sustentar la solicitud de medida de aseguramiento contra Velasco y el exministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. La implicación directa de Laura Sarabia y del propio presidente Petro en la llegada de Olmedo López a la UNGRD añade una nueva capa de complejidad política al proceso, trasladando la responsabilidad de la idoneidad del nombramiento directamente al despacho presidencial.














